El calor derrite las teclas, mientras los ojos, sudorosos, acarrean las silabas.
El tecleo se hace uniforme y hasta incluso algo ruidoso-.
Es tan solo un síntoma, un agravio que pica
una entrada, una advertencia mortal.
Se aproxima, si ¡Se viene!
Es algo inevitable.
Un troyano cancerigeno, que no da tregua.
Es el calor el que nos ahoga, y nos derrite
los ojos asiduos a las letras.
Truenan los botones, afuera llueve.
Creo que un pájaro aletea.
Junto con las teclas.
Afuera llueve, las líneas iluminan,
el día del pájaro,
el día del sonido.
Pájaro luminoso que cae, en picada.
Iluminado.
No nos dan tregua, todo sigue como en el principio.
Calor.
Necesitamos hielo, agua sabrosa y espesa.
De esa que se puede masticar,
de esa que viene en tarro.
Es desesperante, demasiado diría.
Es como un fuego, cenizas de un recuerdo.
Que magullan la piel, bronceándola.
Rasgándola.
Es una sala de internet en donde nada se aproxima a lo que debiera ser.
En donde los circuitos no fluyen, y el mar no se ve.
Abunda el amarrillo, sofocante y ahogador.
Cuídate.
Peligroso.
Aquí las nubes no corren,
el sol no las tuesta.
En esta ciudad, el acero no se corroe,
el óxido no me tiñe la piel.
Soledad, tristeza, abandono,
publicidad humanizada.
Entes vagabundos
exhibiéndose, reclaman
su puñado de bronce.
¡No son nada!
Mansiones indómitas,
fumadoras asiduas.
Cenizas latentes,
Humanidad enmohecida.
Inhalo pobreza,
Abortos económicos.
Respiro aire rancio,
ingiero comida putrefacta.
Esta es la ciudad
consumida por el consumismo.
Atestada de propagandas latentes,
que como virus cibernéticos,
formatean el pensamiento.
Grito en la calle,
habitación nómade,
canto enardecido,
el jingle de mi existencia.
Mis versos son como la caca,
sólido olor, café color.
Repugnantes, indigeribles,
al borde del vómito.
Un revoltijo de palabras,
Arrollao` huaso,
podrido.
Mis palabras son como la caca,
malolientes, secas,
yertas.
Jalea viscosa, moho de
hospital.
Con fuerza, ayudo,
mi ano pronto a dar a luz,
a estos hediondos versos,
a estas cálidas palabras,
que son como la caca.
Sus esquivas sinapsis hacían eco en mi corazón. Sabia que aquello era literalmente imposible, pero en este mundo, y con él, golpeándome salvajemente el cráneo, todo era posible.
Cuando creyó acabar conmigo, se alejo, por entre los tarros de basura. A lo lejos, su adusto carácter trataba de decirme algo.
Lo único que quedo de él fue su ensangrentada luma. En el piso, cerca de mis ojos, y sin honor, descansaba.
Frente a mí, un ser abominable, despreciable, monstruoso, casi bordeando lo inimaginable.
Le dije hola, él me miro y me respondió.
Recién ahí supe que, aquel hueso de pollo, había cumplido su cometido.
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Subiré un par de weas.. ver tantos blogs con escritos me enfluenció. ò_o
En algún siglo "x", estaré aqui, de nuevo, escribiendo lo mismo.
Lo seguiré haciendo, infinitas veces.
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Aquello definitivo, aquello que no cambiará jamás... eso somos.
Quizás en el día de mañana algún cientifico loco destruya todo los países a excepción de chile.
Nosotros como somos tan generosos, construiremos una máquina del tiempo. Podríamos tardarnos siglos, pero la tendríamos.
Luego volveriamos con ella, al año 2010, a un 15 de enero, y dariamos muerte a tal cientifico loco.
Yo, seguiria escribiendo un pensamiento "estúpido" e irracional en un blog inexistente, más tarde dormiria, y me despertaria un 16 de enero del 2010, listo para un nuevo día de trabajo.
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En el futuro la tecnologia estará disponible para tales fines, perfectamente se podría volver atrás, matar a Hitler, Bush, Lincon, O`Higgins, Platón... Pero, aceptémoslo, ya no se hizo.
De haberse hecho, no conoceriamos tales nombres.
Quizás (es lo más probable) ya han matado a miles de otros seres, de los cuales, por vivir en el pasado, no tenemos noción.
Somos lo irreversible. Todo lo que hemos vivido, visto y conocido, corresponde a la huella que perdurará, a aquella mancha que no se corrijirá jamás.
Todo aquello que no conocemos y no sabemos es parte de una realidad latente y viva, una realidad la cual nunca llegaremos a conocer.